Deficiencia de hierro

La deficiencia de hierro es un trastorno causado por la anemia: el mineral, de hecho, es un componente indispensable para la hemoglobina de los glóbulos rojos, de la cual depende el transporte de oxígeno en la sangre. En particular, se habla de la anemia ferropénica, una enfermedad cuyos síntomas están representados por una sensación de debilidad y palidez, pero también de uñas quebradizas, manos frías y mareos.

Por qué surgen las deficiencias de hierro

La falta de hierro en el cuerpo humano puede deberse a varios factores: por ejemplo, una dieta basada en el consumo excesivo de salvado, que por un lado es beneficioso para la regularidad de la función intestinal, pero por otro lado limita la absorción del mineral. Por lo tanto, es necesario prestar atención a lo que se come y a cómo se come: incluso una dieta pobre en carne, de hecho, puede contribuir a la falta de hierro. Sin embargo, la absorción inadecuada puede estar motivada por otras razones: abuso de laxantes, alteraciones en el estómago, diarrea o aclorhidria. Las pérdidas de sangre por la nariz o debidas al flujo menstrual, a su vez, pueden jugar un papel importante, así como en general toda pérdida de sangre: una hemorragia del tracto intestinal, una úlcera, hemorroides, etc…

La propagación de la deficiencia de hierro

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, no hay menos de 600 millones de sujetos siderúrgicos en todo el mundo, y en la mayoría de los casos esto se debe a una nutrición incorrecta: por lo tanto, podemos hablar del problema nutricional más extendido a nivel mundial. El cuerpo de un adulto, en condiciones fisiológicas, contiene 4 gramos de hierro: el 10% está ligado a la mioglobina presente en los músculos, alrededor del 50% está ligado a la hemoglobina y el 40% restante se encuentra en la médula ósea, en el bazo y en el hígado, como reserva. Cuando el alimento no es capaz de proporcionar todo el hierro que usted necesita, el cuerpo toma el mineral de estos suministros; la deficiencia de hemoglobina ocurre sólo en un momento posterior.

Cuánto hierro necesitamos

La necesidad diaria de hierro para un hombre adulto sin problemas de salud es de 10 miligramos, pero esta cifra aumenta en el caso de las mujeres lactantes y embarazadas. La dieta mediterránea, que es muy variada, debería ser suficiente para proporcionar al cuerpo humano todo el hierro que necesita. Los alimentos de origen vegetal no son una fuente de hierro emico, caracterizado por una alta biodisponibilidad: esto significa que los que siguen una dieta vegetariana o vegana deben prestar atención a lo que comen, por ejemplo, combinando verduras que contienen mucho hierro con vitamina C. Por ejemplo, puede tomar un chorrito de naranja o pomelo al final de las comidas, o simplemente sazonar las espinacas y otras verduras con jugo de limón.

Síntomas

La sideropenia, como hemos visto, puede surgir a causa de una dieta inadecuada, pero también para la lactancia materna o el embarazo. Los síntomas más comunes son dolores de cabeza y fatiga excesiva en las actividades diarias. El resfriado y otras infecciones respiratorias clásicas son también un ejemplo de cómo puede ocurrir la deficiencia de hierro, así como latidos irregulares del corazón y falta de aliento. La carencia de hierro, independientemente del sexo y la edad de la persona en la que se produce, implica un descenso drástico del umbral del dolor, pero también muchos otros efectos secundarios: el sistema inmunitario es menos eficaz, el resfriado se tolera con dificultad, se está más o menos enfermo, hay que hacer frente a la caída del cabello.

¿Son útiles los suplementos?

Los suplementos de hierro pueden ser usados para contrarrestar esta situación, haciendo que sea más fácil volver a una salud óptima mediante la restauración de las reservas. Cabe señalar, en particular, que el complemento alimenticio es necesario cuando la causa de la carencia de hierro es una terapia a largo plazo basada en determinados medicamentos específicos, como anticoagulantes, antiinflamatorios y antiácidos. Lo mismo se aplica a aquellos que sufren de ulceraciones de los órganos internos o están sufriendo de cáncer.

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